Casi podría decirse
que durante dos años, el ruso Stas Tolstnev vivió a la orilla de uno de los
lagos más bellos del mundo: el Baikal, situado en Siberia. Cuando comenzó a
trabajar en el proyecto, con 40 años, tenía un objetivo: recoger en un vídeo la
belleza de este lugar que le ha acompañado en su profesión desde niño. Se lo
debía a su padre, quien le llevó allí a los 12 años con su primera cámara de
fotos, una Smena 8M (El Pais)
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