Tal vez el amor era esto. El propio y el ajeno. Tal vez, lo que realmente sea el amor, cupido, era esta isla Blueberry. Deliciosa, es verdad, pero espectacular, mejor dicho. Tal vez sea el reducto para reconstruirse o la base para soñar. Su forma de corazón sólo le da más encanto a la isla que está rodeada de silencio, de ese que ensordece y que sólo se ve interrumpido por los pájaros. Amor, dicen, y dibujas en el papel el nombre de ese a quien cupido no vio. Y entonces te vas a esta isla que tiene Vladi en su lista de propiedades disponibles para comprar (El Confidencial)














Sem comentários:
Enviar um comentário